Dulce Adiccion

Dulce Adiccion

"Pasion por el sexo"

Bienvenidos

Mi nombre es Donatien y en este blog descubrireis mis más lujuriosas intimidades, podreis saber mis secretos, haceros participes de ellos, dejar volar vuestra imaginación y disfrutar de cada relato, de cada momento y cada escena, conocereis mi vida, mi droga, mi Dulce Adiccion...

El baul de las ausencias

 

 

Habíamos quedado para tomar un café y de paso me enseñaría su nueva casa, había vuelto de un trabajo en el extranjero durante unos meses y tuvo que buscar otro piso ya que se había desecho del que tenia antes.

 

Éramos amigos desde hacia mucho tiempo, amigos y algo más, cuando nos apetecía nos acostábamos, los dos teníamos las mismas inquietudes sexuales, a los dos nos gustaba experimentar, probar cosas nuevas y ninguno le hacia preguntas al otro de su vida fuera de nuestros encuentros, se podía decir que era una amistad sexual perfecta.

 

Me costo un poco encontrar su casa pero finalmente di con ella, cuando llegue estaba en el balcón, esperándome, en cuanto me vio se metió dentro y me abrió el portal, subí hasta el segundo piso y allí estaba ella, preciosa como siempre, se había cortado el pelo, muy cortito, pero solo de un lado, también se lo había teñido de un rubio muy clarito, casi blanco, me recordaba a Pink, la cantante, con esa carita de niña mala que siempre tiene, estaba guapísima. En cuanto me acerque a ella los dos nos dimos un fuertísimo abrazo, ambos teníamos muchas ganas de vernos.

 

Pase al salón y tomamos un café tranquilamente, estuvimos charlando un buen rato de todo el tiempo que estuvo ella fuera, del trabajo nuevo que tenia ahora, el típico interés que tienes por un amigo al que hace tiempo que no ves pero sin tampoco dar muchas explicaciones sobre la vida privada de cada uno. El salón aun estaba a medio montar, de echo no tenia sofá, estábamos sentados sobre una pequeña cama que lo sustituía, apoyando las tazas del café en una caja de cartón dada la vuelta que había utilizado para la mudanza.

 

Cuando ya había pasado un buen rato ambos nos quedamos callados, mirándonos, yo tenia muchísimas ganas de besarla, y ella se ve que también porque no tardo en cogerme con sus manos por la cabeza y pegar sus labios a los míos. Nos estuvimos besando por todo el tiempo que hacia que no nos veíamos, jugando con nuestras lenguas, con nuestros labios, mordiéndonos, acariciándonos.

 

- Tenia muchísimas ganas de verte - dijo ella separándose.

- Yo también cielo, te eche mucho de menos, me pasaría mirándote horas y horas para recuperar todos estos meses que no estuviste.

- Pues me acabas de dar una idea.

- ¿Y eso?

- Tu te pasarías horas mirándome y a mi me encanta que me mires, tienes una mirada preciosa y me excita muchísimo cuando me miras fijamente.

- Pues tu dirás, sabes que a ti no te digo que no a nada.

 

Y seguidamente se levanto y se dirigió a otra habitación. Volvió enseguida con una cajita en sus manos, era como un baúl en pequeñito, no quería ni pensar lo que tendría ahí guardado.

 

- Siéntate hacia atrás y ponte cómodo.

 

No hizo falta que lo dijese dos veces, me incline hacia la caja de cartón que hacia de mesa y cogí mi paquete de tabaco, me encendí un cigarrillo y tras coger el cenicero me lo puse al lado e hice lo que ella me había ordenado.

 

A la primera calada ella ya estaba delante mía, de pie, desnudándose, muy lentamente, quería excitarme y lo iba a conseguir, yo no dejaba de mirarla, se desabrocho la blusa poco a poco y se la dejo caer por los hombros y los brazos hasta que llego al suelo, no llevaba sujetador, sus pechos quedaron desnudos ante mi, apuntándome, señalando a su victima, se los agarro fuertemente con las manos y los apretó hasta no poder mas echando levemente su cabeza hacia atrás, volvió a clavar su mirada en la mía soltando sus pechos para esta vez agarrar sus pezones con los dedos y tirar de ellos, girándolos suavemente, pellizcándose, poniéndolos duros bajo sus dedos. Bajó las manos por su vientre acariciándose, y tras agarrar la ropa que le quedaba se giro empezando a bajarse todo lentamente, inclinada hacia adelante, mostrando su precioso trasero y todo su manjar ante mis ojos.

 

Cuando por fin estuvo desnuda, se tumbo en el lado de la cama que yo le había dejado libre, boca arriba, con las piernas hacia mi volviéndose a acariciar los senos para que sus pezones no perdiesen la dureza que habían adquirido. Abrió sus piernas, y bajando una de sus manos empezó a masturbarse, allí, delante mía, mientras yo la observaba dándole las ultimas caladas que le quedaban al cigarro que me había encendido. Podía ver como con sus dedos acariciaba su clítoris en suaves círculos alternando con lentas bajadas de su mano hacia su vagina, metiéndose un dedo, luego dos, volviéndose a acariciar el clítoris hasta alcanzar poco a poco un estado de éxtasis y excitación que me estaba poniendo como una moto.

 

Acabe el cigarrillo y lo apague, me levante para dejar el cenicero encima de la improvisada mesa y me gire para mirarla, de pie, desde arriba, la vista de ella allí tumbada, masturbándose, disfrutando de su cuerpo y de sus manos me estaba volviendo loco, así que antes de volverme a sentar decidí quitarme yo también la ropa.

 

Cuando volví a su lado ella saco la mano de su sexo, la llevo hacia la cajita que antes había traído de la otra habitación y la abrió. Dentro había un consolador y varios juguetes mas.

 

- Ya veo a que te dedicas cuando no estoy - le dije mientras esbozaba una leve sonrisa.

- Tengo que ir llevando los días que no te veo, pero no es lo mismo, lo que pasa que hoy me apetecía, me apetecía contigo delante, que me miraras.

- Y me encanta cielo, me encanta mirarte, me excita muchísimo.

 

Y seguidamente saco de su pequeño baúl unas pequeñas bolas chinas. Se las llevo a la boca y empezó a chuparlas, mientras las chupaba levanto una de sus piernas, y pasando una de sus manos por detrás de sus caderas empezó a acariciarse el ano, introduciendo poco a poco uno de sus dedos, la humedad que emanaba de su sexo había resbalado por su esfínter haciendo que aquel dedo entrase con facilidad. Estuvo unos minutos jugando con aquellas bolas en su boca, chupándolas y lamiéndolas mientras con su dedo jugaba en su ano cada vez mas adentro. Finalmente lo saco, con la misma mano cogió su juguete y lo llevo al medio de sus glúteos, poco a poco fue metiendo las bolitas a través del agujero de su recto, una a una iban desapareciendo, como si se las tragase, cuando acabo solo se podía ver un fino hilo con un arito colgado en su final, volvió a echar la mano a su caja y saco su vibrador, era verde, no muy grande, a el también lo chupo un par de veces y medio de lado, sin bajar la pierna que tenia levantada, se lo introdujo hasta lo mas hondo de su sexo.

 

Empezó a moverlo rápidamente, se notaba que estaba muy cachonda, que quería llegar al final, yo también lo estaba viendo aquello, apoye mi espalda en la pared y sin quitarle ojo de encima empecé a masturbarme muy despacio viendo a mi amiga en aquel estado.

 

Sus gemidos se mezclaban con el ruido del vibrador y el sonido del movimiento en su empapada vagina, entonces agarro la anilla que había quedado colgando en una de sus nalgas y empezó a tirar de ella, lentamente las bolas iban saliendo una a una mientras la otra mano no paraba de mover el vibrador de adentro a afuera, rápidamente, mientras un fuerte grito de clímax retumbaba en la habitación acompañado de la salida de la ultima bola que quedaba en su interior. Varios espasmos recorrieron su cuerpo mientras el vibrador cada vez se movía con mas lentitud y unas gotas brillantes que asomaban por su vagina caian lentamente por su muslo hasta mojar la sabana sobre la que se hallaba tendida.

 

Yo seguía allí, sentado, mirándola, masajeándome el excitado y duro miembro cuando ella se reincorporo, se puso boca arriba apoyada sobre sus codos y levantando uno de sus pies empezó a acariciarme el torso, jugando con su dedo gordo en uno de mis pezones, subiendo por mi cuello y acariciándome con el los labios. Agarre su pie por el tobillo y empecé a chuparle los dedos, luego el empeine y nuevamente los dedos.

 

- Mójamelos todo lo que puedas - dijo suavemente.

 

Así que poco a poco fui regando con mi saliva todos y cada uno de sus dedos, primero de un pie, luego del otro, cuando ya estaban suficientemente mojados los retiro, se apoyo fuertemente en sus codos, y delicadamente agarro mi polla con ellos empezando a realizar suaves movimientos de arriba abajo. Era la primera vez que me masturbaban con los pies, me gustaba, era una sensación distinta, mi excitación ya había llegado casi a su limite solo con mirarla y ahora aquello me estaba volviendo completamente loco, de hecho ella lo sabia, y sabia lo que quería, quería verme disfrutar, quería dejar claro todo lo que me había excitado anteriormente y lo iba a conseguir. Un chorro de semen salio disparado hacia arriba cayendo luego sobre sus pies, luego otro, y otro, sus suaves masajes hacían que mi leche saliese a golpes, cayendo sobre sus dedos, sus empeines y sus tobillos. Hacia tiempo que no me corría de esa manera, y solo ella podía haberlo conseguido...

 

 

 

Dedicado a Mr. Jimmy

 

"HALO" 4

"HALO" 3

 

 

...O eso pensaba yo. Parecía que la niña quería más, que aun no estaba saciada. Se sentó encima mía, paso la lengua por la palma de su mano y agarrando mi miembro empezó a acariciarlo dándole suaves masajes en círculos alrededor de la cabeza, no tarde ni dos segundos en ponerme a tono y con la misma mano lo situó frente a su sexo y se dejo caer introduciéndolo hasta lo mas profundo.

 

Empezó a moverse suavemente de alante a atrás, frotándose contra mi vientre, contrayéndose cada vez que mi sexo entraba en el suyo. Me agarro de las manos y tiro de mi hacia arriba, nos quedamos sentados en la cama, agarrándose a mi cuello levanto las rodillas del lecho y se apoyo en sus pies, quería que entrase hasta el ultimo centímetro, moviéndose, gimiendo, frotándose, disfrutando de cada uno de sus suaves movimientos.

 

Cada vez su ritmo era mas acelerado, sus suspiros mas seguidos, la agarré por los muslos levantándola levemente sin dejar que mi polla saliera de aquel húmedo paraíso y me giré quedándome sentado a un lado de la cama, ella echó sus piernas alrededor de mis caderas y sin soltarla, agarrándola fuertemente por las nalgas, la ayude a realizar aquellos dulces movimientos. Ella seguía agarrada a mi cuello, dejando caer su cuerpo hacia atrás, sin parar de moverse con mi ayuda, cada vez mas fuerte, apretándose fuertemente contra mi para no desaprovechar ni un pedazo de gloria.

 

- Que rico cielo, me voy a correr.

 

Y aceleró sus embestidas mientras fuertes espasmos tomaban su cuerpo. Yo seguía agarrándola por su trasero, ayudándola, moviéndola, le gustaba, su cuerpo no reaccionaba y yo acompañaba su orgasmo apretándola fuertemente contra mi cuerpo, para que me sintiera dentro mientras se corría, moviéndola despacio para que en medio de sus fluidos notase el suave roce de mi miembro contra sus empapadas paredes.

 

Sin soltarla me puse de pie, sosteniéndola, poseyéndola, me di la vuelta y la tumbe en la cama sin que dejase por un momento de disfrutarme, la deje al borde de la cama, agarre sus tobillos y levante sus piernas, entonces empecé a moverme muy despacio, dejando que aun disfrutase de los ecos de su orgasmo pero sin dejar enfriar lo que tanto placer le había dado.

 

Abrió sus ojos como platos, y clavando su mirada en la mía, sin pronunciar ni una sola palabra me cedió las riendas. Apoyé mis manos sobre la cama, dejando que sus piernas cayesen sobre mis hombros y empecé a tomarla como si fuera lo ultimo que fuese a hacer en esta vida. No dejaba de mirarme, quería que ahora yo disfrutase, quería ver mi expresión mientras me corría, quería saber que era ella la que provocaba esa sensación de placer en mí.

 

- Controla cielo, sabes que no tomo nada.

- No te preocupes.

 

Mi excitación estaba llegando a sus límites, no quería correr riesgos y ya no aguantaba mas. Me eche hacia atrás, y agarrándomela con la mano empecé a masturbarme, solo tardo cinco movimientos y un chorro de semen cayó sobre sus pechos y su vientre, rociándola con todo mi jugo, con todo lo que ella me había sacado, con todo lo que ella había provocado.

 

Me quede de pie, mirándola, sin soltármela, dándome suaves masajes en mi miembro, alargando todo lo posible la sensación de éxtasis. La miraba mientras yo me acariciaba, la miraba como con sus manos frotaba su cuerpo, esparciéndose por todo el torso aquello que yo le había dado, la miraba como se llevaba los dedos a la boca y saboreaba aquello que tanto había deseado, yo me seguía masturbando, ahora muy despacio, sin dejar de mirarla, sin dejar de mirar como disfrutaba de aquel sabroso néctar sobre su cuerpo, como se acariciaba, como se embadurnaba y como lo saboreaba pasando su lengua entre los dedos par no desperdiciar ni una sola gota.

 

Finalmente me incline sobre ella y la bese, aun sabia a mi, pero no me importaba, los dos habíamos disfrutado, los dos habíamos cumplido nuestro deseo, el de tenernos el uno al otro, aunque solo fuese por un instante, pero sin prisas, sin tener que salir corriendo, sin tener que estar pendientes de quien nos puede mirar, solos, los dos.

 

Aun nos quedaban unos minutos, me tumbe al lado de ella en la cama y la abrace.

 

- Quería que me hiciese un favor - me dijo.

- ¿Cuál?

- ¿Porque no pones la canción?.

 

Cogí mi móvil y se la puse. Mientras sonaba nos fundimos en un tierno abrazo, besándonos, acariciándonos, dejando pasar los minutos que nos quedaban para volver a la realidad, para volver cada uno a su vida, para volver una tarde más...

...al trabajo.

 

"HALO" 2

 

 

 

Nos dirigimos a un Motel que había cerca, entramos con el coche y luego a la habitación. Estaba preciosa, llevaba un vestido estampado verde que le quedaba como un guante, dejaba ver sus esbeltas piernas, acabando en unos preciosos zapatos de tacón abiertos que mostraban los dedos de sus pies decoradas con uñas color chocolate.

 

En cuanto entramos se quito los zapatos y se tumbo en la cama, estaba para comérsela, con su media melena negra como la noche colgando por detrás de los hombros, me pasaría horas mirándola pero no iba a desaprovechar ese momento solo con la vista, quería tocarla, olerla, saborearla, quería que fuera mía y tenerla durante toda la mañana.

 

Me tumbe al lado de ella y empecé a acariciarla, deslizando mis dedos entre su pelo mientras nos besábamos, bajando luego mi mano por toda su espalda hasta llegar a su redondo y perfecto trasero. Empecé a acariciarle los muslos, según iba subiendo la mano su falta me iba abriendo paso resbalando suavemente por sus caderas hasta llegar de nuevo a su culo pero esta vez sin nada interponiéndose entre mi mano y su piel. Poco a poco mi mano fue recorriendo sus caderas y su vientre hasta llegar a un precioso tanga color granate, después de pasar mis dedos por encima durante unos instantes los introduje por debajo de su ropa interior sintiendo su calor, su deseo, su humedad, su hermoso sexo rasurado que, caricia tras caricia, mostraba cada vez mas las ganas de ser tomado. De sus labios se escapaban pequeños suspiros de placer que me excitaban cada vez más, que me llevaban a besarla por el cuello y por los hombros haciendo que su excitación fuese cada vez más en aumento.

 

Ella bajo sus manos y empezó a desabrocharme el pantalón, podía sentir cada uno de los botones que iba desabrochando, los sentía por todo el cuerpo, primero uno, luego otro, hasta que pudo deslizar suavemente su mano bajo mis calzoncillos acariciando lentamente mi miembro, agarrando con mucha sensualidad mis testículos para luego empezar a darles suaves caricias jugando con ellos entre sus dedos.

 

Mi mano seguía metida bajo su tanga, mis dedos jugaban con su clítoris muy lentamente sintiendo su deseo y su humedad en aumento.

 

De repente, soltó lo que tenia agarrado y se irguió, yo le acompañe y nos quedamos de rodillas sobre la cama el uno frente al otro, agarre su vestido a la altura de sus caderas y tire de el hacia arriba, sus pechos quedaron desnudos frente a mi, redondos, perfectos, deslice mis manos por sus hombros y los acaricie, quería sentirlos, rodearlos con mis manos, apretarlos y saborearlos, agache levemente mi cabeza sobre uno de ellos y pase mi lengua por uno de sus pezones, mordisqueándolo, sintiendo como se ponía cada vez mas duro entre mis labios. Ella echo las manos a mi camiseta y también tiro de ella hacia arriba para sacármela, en cuanto lo hizo puso sus manos en mi torso, acariciándolo, dejando que sus dedos repasasen una y otra vez mis pezones.

 

La agarre con mis dos manos por la cabeza y la besé, pase una de mis manos a su nuca y agarrándola por el pelo le eche la cabeza hacia atrás y empecé a besarla y lamerle el cuello, los hombros, dándole suaves mordiscos por toda la zona, podía sentir como sus pelos se erizaban bajo mis besos, finalmente llegue al lóbulo de su oreja y se lo mordí muy despacio, me separe un poco de ella y la tumbe en la cama frente a mi, me eché sobre ella y volví a besar su cuello, sus hombros, bajando por sus pechos, su vientre hasta agarrar su tanga con mis dientes. Lo cogí con mis manos y se lo baje despacio, quería disfrutar de ese momento, de la aparición de su sexo a mi vista, completamente rasurado, brillante por la excitación, ella levanto las piernas y acabe de retirar la minúscula ropa interior por sus preciosos tobillos.

 

Lo tire al suelo y me incline sobre ella, quería saborearla, deslizar mi lengua entre sus labios y emborracharme con su néctar de placer. Agarrándola por sus rodillas levante sus piernas y acerqué mi cara a su sexo, con mi lengua rodeé varias veces su clítoris bajando poco a poco hasta su esfínter, marcando el camino que quería seguir durante unos instantes, despacio, poco a poco, por fin teníamos tiempo y quería disfrutarlo, de arriba a abajo, no quería dejar ni un solo milímetro de su sexo sin saborear.

 

Al cabo de unos minutos podía notar como su humedad abordaba mi cara, estaba muy excitada, sus suspiros iban en aumento y cada vez eran más seguidos así que decidí dedicarme a su clítoris. Empecé a jugar con él y con mi lengua, dándole suaves lamidas en todas direcciones, mientras, con mi dedo jugaba con la entrada de su vagina, haciendo pequeños círculos en su inicio, y deslizándolo lentamente hacia abajo para acabar haciendo lo mismo en su esfínter, podía sentir como cada vez que lo tocaba se contraía, su espalda se arqueaba y un gemido salía de ella, de lo mas profundo de su interior.

 

Poco a poco y entre juegos acabe teniendo dos dedos metidos en su cuerpo, separados, cercanos, mientras mi lengua seguía jugando con su clítoris notaba como mi dedo índice cada vez estaba mas mojado y el anular cada vez se movía con mas facilidad, lentamente y con el paso de los minutos no había diferencia entre su vagina y su recto, los dos querían ser tomados, ninguno a esas alturas oponía ya resistencia. Sus gemidos iban en aumento, uno tras otro, parecía solo uno, interminable, hasta que finalmente arqueo la espalda y acompañado de un fuerte grito empezaron a emanar jugosos fluidos de su sexo dejando un cerco en la sabana y empapando mi mano y sus muslos.

 

Cuando acabo volvió a apoyar la espalda sobre la cama y echando la mano a su sexo me agarro la mano y se llevo a la boca los dedos que tan esplendoroso placer le habían dado, quería limpiarlos, no dejar rastro de lo que había sucedido, degustar su sabor con su mirada clavada en la mía.

 

Finalmente se levanto, quedándose sentada en la cama, mirándome fijamente puso su mano en mi pecho y me echo hacia atrás. Era mi turno...

 

 

"HALO"

 

 

Desde el primer día me había fijado en ella, era impresionante, era imposible que pasase desapercibida. Durante un tiempo deje de verla por motivos de trabajo, a mi me destinaron a otra área y la cosa paso sin mas.

 

El verano acabó, todo volvió a la rutina diaria y yo al puesto de trabajo en el que estaba antes. Volví a verla, seguía tan guapa como siempre, yo diría que incluso mejor, o es que ya la empezaba a ver con otros ojos, ojos de deseo, ojos libidinosos, la niña no tenia desprecio ninguno.

 

Hasta ese momento solo habían sido miradas, nunca habíamos intercambiado ni una palabra, pero ese día alguien me llamó y me pidió cerrar las ventanas del techo, el sol estaba entrando de pleno en una zona de la fabrica, las cerré y cuando pase por donde había surgido la llamada allí estaba ella:

 

- Así no te vas a poner morena nunca - le dije.

 

La verdad es que no se porque se lo dije, son las típicas frases estúpidas que te salen en el momento y no las piensas, solo las dices y ya está. Pero en este caso no me arrepiento de nada, fue la primera chispa para que el fuego se encendiese, el primer paso para que ella se fijase en mi, para que supiese que yo existía, y sin yo darme cuenta la cosa parece que funcionó, los días pasaron hasta que ella dio el siguiente paso.

 

Lo cierto es que ese día no debía de tener buena cara y tuve que pasar a su lado, no tardo ni un segundo en recordármelo:

 

- No tienes buena cara hoy.

 

Hasta ese momento... fue decírmelo y la cara de cuadriculado se me debió cambiar en "cero coma" en la típica cara de idiota sonriente al que una tía cachonda le está hablando. La verdad es que no me acuerdo ni de lo que le dije, solo me acuerdo que me habló, que me miró, que sabía que yo existía y que quería romper el hielo.

 

A partir de ahí empezamos a charlar, en pequeños momentos, pequeños descansos en el trabajo, no voy a negar a estas alturas que de vez en cuando no la buscase, sabia donde hacia sus paradas, sabia donde podía estar y forzar un poco el encuentro, hasta que un día, el que la busca la encuentra y tengo que reconocer que yo me lo gane, lo andaba buscando. Su sinceridad hizo acopio de ella y lo que los hombres solemos pensar ella me lo soltó sin más, dejándome completamente alucinado:

 

- Hoy en el descanso estabas en una posición muy buena.

- ¿Y eso? - le dije

- Te estaba viendo el culo por el reflejo del cristal.

 

Joder!!!, si señor, eso se llama sinceridad, "te estaba viendo el culo y no te lo voy a negar".

 

No se si fue su sinceridad, si la situación de que una chica tome en este tipo de situaciones las riendas y haga el papel que solemos hacer los hombres, no lo se, me da igual, solo se que me gusto, y mucho.

 

Cada vez hablábamos más pero sin tampoco dar mucho lugar a comentarios, ya se sabe que en el trabajo este tipo de situaciones llevan al chismorreo y a los comentarios y ni a ella ni a mi nos interesaba, ella tiene su vida fuera y yo la mía, y no nos interesaba a ninguno de los dos que surgiesen los rumores.

 

Así que sin mas, quedamos fuera del trabajo, al salir, no muy lejos y el tiempo justo para llegar a casa a la misma hora de siempre y no levantar sospechas. Fumamos un pitillo juntos mientras hablábamos apoyados en los coches, uno frente a otro, al acabar el pitillo yo ya no aguantaba mas, necesitaba tocarla, quería sentirla y abrazarla, así que a riesgo de llevar una negativa le tendí mi mano con la intención de acercarla hacia mi y poder besarla. Ella accedió y mi primer impulso fue darle un beso en la mejilla de despedida, el acojone del ultimo momento, nos separamos y nos quedamos frente a frente a unos centímetros, mirándonos, creo que los dos queríamos lo mismo y ninguno se atrevía.

 

- ¿Estas seguro? - me dijo.

- Si.

 

Y tire de ella hacia mi juntando mis labios con los suyos, no se cuanto duro, seguramente muy poco pero durante un instante el tiempo se paro y disfrute del momento. Cuando nos separamos se echo hacia atrás, sin soltarme la mano:

 

- Me tengo que marchar.

- Vale, nos vemos mañana.

 

Y volví a tirar de ella hacia mi para besarla otra vez, no quería que aquello se acabase, finalmente nos separamos y ella se marcho.

 

Aquello prometía, tenia la sensación de que a los dos nos había gustado, de que los dos queríamos repetir, de que los dos queríamos más, y posiblemente habría más.

 

Quedamos varias veces al salir del chollo, charlábamos, echábamos un pitillo, nos besábamos, nos abrazábamos, lo que el tiempo nos dejaba, no mucho, ninguno podía llegar tarde a casa y dar lugar a dudas.

 

Uno de los días nos quedamos dentro de mi coche, ella se sentó en mi asiento, de lado, sobre mi. Mientras la abrazaba y acariciaba la radio sonaba.

 

No se si fue la canción que empezó en ese momento, "Halo", o el tenerla a ella tan sensualmente abrazada, pero algo me recorría el cuerpo por dentro mientras continuábamos con nuestros juegos sensuales, mientras nos acariciábamos, mientras nuestras miradas se cruzaban quedándose congeladas durante un breve periodo de tiempo, solo observándonos, disfrutando uno de la presencia del otro mientras la canción seguía sonando:

 

"Es como si hubiera despertado,

todas las reglas que tenía las rompí,

es el riesgo que estoy corriendo,

nunca te dejare marchar...

...Tócame como un rayo de sol,

ardiendo en mis noches más oscuras,

eres lo único que quiero,

creo que soy adicto a tu luz,

juré que no caería de nuevo

pero esto ni siquiera parece una caída,

la gravedad se ha olvidado

de volverme a dejar en el suelo"

 

A partir de ese momento todo cambio, todo era distinto, cada vez que escuchaba esa canción se me ponían los pelos de punta y una pequeña pelota en el estomago hacía que no pudiese parar de pensar en ella. Ni siquiera la conocía, ni un mes hacía que habíamos empezado a hablar y para eso conversaciones banales, no sabia nada de ella pero esa sensación que me abordaba por momentos me hacia sentir algo que hacia tiempo tenia guardado en el baúl de los recuerdos, me gustaba, me gustaba mucho, y no podía ponerle freno.

 

Los días fueron pasando, los dos queríamos quedar fuera del trabajo, sin prisas, con tiempo para disfrutar el uno del otro pero cuando no era por un motivo era por otro y así pasaron varias semanas hasta que por fin pudimos vernos una mañana.

 

Nuestras parejas trabajaban, los dos dejamos a los niños en el colegio y nos dirigimos al sitio donde nos habíamos citado. Yo aparque mi coche y espere por ella, cuando llego aparco detrás mía, se bajo y subió al mío.

 

- ¿A dónde vamos?

- A donde quieras - respondió ella - te dije que hoy no te iba a decir que no a nada.

 

Encendí el coche y emprendí la marcha, nos dirigíamos al encuentro que tanto deseábamos los dos. Por fin iba a ser mía, por fin disfrutaríamos el uno del otro sin prisas, con tiempo, como los dos queríamos...

 

...pero eso, sera otra historia.

 

 

 

 

... vamos a Publi.

Os dejo un poquito de Emmy Rossum, que ademas de estar buenisima canta como los angeles, disfrutarla...

 

 

 

Deprisa, compitiendo, corriendo en círculos
moviéndome tan rápido que se me olvido mi propósito 
nublado en el tráfico siendo llevado 
a ninguna parte 

mi cabeza y mi corazón se chocan

caótico ritmo del mundo,

sólo quiero poder detenerme 
Intentar aparecer como si los tuviese juntos
Estoy cayendo a pedazos 

sálvame
que alguien tome mi mano y me lleve
 hazme ir lento
 no dejes pasar el amor por mí 
sólo enséñame 
porque yo estoy dispuesto a caer 

hazme ir lento 

no quiero vivir una mentira 
 antes de que mi vida vuele 
Necesito ir mas lento 


 a veces me temo que podría desaparecer 
desenfocado , avanzando rápido y fallando otra vez

olvidando respirar 
Necesito dormir 
No llego a ninguna parte 

todo lo que he perdido, lo que veo en mis pensamientos
mientras yo me paso no le presto atención
cansado de la prisa, las carreras y en funcionamiento 
Estoy cayendo a pedazos

cuéntame 
oh, no tomaste mi mano y me llevaste 
hazme ir lento 
no dejes pasar el amor por mí
sólo enséñame 
porque yo estoy dispuesto a caer

hazme ir lento 
no quiero vivir una mentira 
antes de que mi vida vuele 
Necesito ir mas lento 

acaba de enseñarme
Necesito ir mas lento 
hazme ir lento

hazme ir lento 

el ruido del mundo cada vez me atrapa mas
persiguiendo el reloj  

ojala pudiera detenerlo 
sólo hay que respirar 
que alguien por favor 
me haga ir mas lento

 

 

 

Sumision V

 

…su pelo me rodeaba y sus pezones se endurecían lentamente en el roce con mi pecho, mis manos acariciaban su espalda mientras nuestras lenguas seguían jugando, elevando cada vez mas la temperatura de nuestros cuerpos.

 

Mos se echó de nuevo hacia atrás, me miró fijamente mientras sus manos se deslizaban por mi pecho, por mi vientre, hasta llegar a mi pantalón. Empezó a desabrocharlo, el cinturón, los botones, poco a poco, como si quisiese que todo fuese muy lento, alargando todas las sensaciones, todos los momentos, para que esa noche no acabase nunca. Cuando lo tuvo totalmente desabrochado metió su mano dentro de él, acariciándome por el encima de mi ropa interior, sintiendo como poco a poco mi miembro crecía, se ponía cada vez mas duro, introdujo su mano por dentro del boxer y siguió acariciando, aquello ya estaba en su máximo esplendor, lleno de energía y de deseo por ella. Sacó la mano y la puso debajo de su boca dejando caer un hilo de saliva sobre su palma, volvió a meterla por debajo de mi ropa y agarrando el capullo con su húmeda mano empezó a acariciarlo en suaves  círculos.

 

Yo no dejaba de mirarla, era preciosa, sus redondos pechos eran perfectos y sus ojos, alargados, exóticos, adornados por ese impresionante pelo negro rizado, se te clavaban hasta lo mas hondo, por primera vez en mi vida me sentía dominado por una mujer, me impresionaba su dulzura, su decisión, su manera de actuar, estaba rendido a ella.

 

Soltó mi polla y agarrando mi ropa por la cintura se echó hacia los pies de la cama tirando de ella, dejándome completamente desnudo y a su disposición, lo tiró todo al suelo y volvió a inclinarse hacia mi, agarrando de nuevo mi miembro. Puso su boca sobre el y dejo caer un hilo de saliva que se deslizo lentamente por él y que con su mano se encargo de esparcirla por todos los rincones, acariciando suavemente, de arriba a bajo, luego en círculos, quería dejarla toda completamente mojada y lo estaba consiguiendo.

 

Yo seguía allí, tumbado, disfrutando de aquel tántrico y húmedo masaje, quería mirarla pero no podía, mis ojos se cerraban de placer acompañados por el arqueo de mi cuerpo, sometido a sus caricias. Entonces agachó su cabeza, situó sus labios frente a mi empapado miembro y empezó a besarlo, chupando la punta lentamente, recorriéndola luego con su lengua en suaves círculos y lamiendo de arriba abajo hasta llegar a los testículos. Empezó a chuparlos mientras con la mano seguía acariciándola, repartiendo por cada rincón toda la saliva que allí había dejado, volvió a lamerla otra vez hasta la punta y finalmente se la introdujo en la boca, sus carnosos labios la rodearon y poco a poco fueron haciéndola desaparecer hasta que tocaron con mi vientre. Me estaba volviendo completamente loco, eche las manos hacia atrás y me agarre a la almohada, cerré los ojos y me rendí a la sensación de notar su boca por mi polla de arriba a abajo, dándome suaves mordiscos por los lados, lamiéndola por momentos hasta llegar a mis huevos, chupándolos tirando exquisitamente de ellos y volviendo a chupar.

 

No se cuanto tiempo estuvimos así, pero a mi me pareció una eternidad en el paraíso. La suave música de fondo seguía sonando, el aroma a incienso, la luz de las velas y como no… Mos.

 

Sin separar su boca de mí soltó mi miembro y subiendo por mi cuerpo empezó a besarme y a lamerme el vientre, el pecho, los pezones, mordisqueándolos, chupándolos, jugando con ellos y con su lengua, en círculos, terminando en un erótico y suave mordisco en el centro. Siguió besándome y lamiéndome por el cuello, la barbilla, hasta llegar a donde todo había comenzado, a mis labios.

 

Se separo de mi echándose hacia atrás y se puso de pie con una pierna a cada lado, se empezó a desabrochar el pantalón y poco a poco se lo fue bajando. Saco una pierna,  luego la otra, de nuevo erguida y agarrando su fino tanga tiro de el hacia abajo y al igual que el pantalón se lo quito y lo tiro por un lado de la cama. Puso entonces una de sus botas sobre mi pecho e inclinándose sobre su pierna empezó a bajar la cremallera del lateral, cuando terminó se volvió a erguir y me ofreció su pie. Agarre la bota y ella tiro hacia atrás liberando su pie de ella, repitió lo mismo con el otro pie y allí se quedo, de pie sobre mi, solo con aquellas oscuras medias que terminaban bajo sus ingles en un fino encaje que hasta ese momento su pantaloncito había tapado. Apoyó de nuevo su pie en mi pecho y reclinándose hacia delante empezó a bajarse las medias muy sensualmente, mirándome, clavándome aquellos ojos penetrantes, disfrutando de lo que estaba haciendo, elevando mi excitación a limites inimaginables.  Primero una media, luego la otra, allí estaba sobre mi la mujer mas impresionante y excitante que había conocido, totalmente desnuda, entregada como yo lo estaba a ella, disfrutando de lo que me estaba haciendo, de lo que estaba viendo, de lo que estaba sintiendo.

 

Empezó a acariciarme con uno de sus pies, por el pecho, acariciando con sus dedos  mis pezones, por el cuello, por la boca, saqué la lengua y empecé a lamer sus dedos, a chuparlos, la miraba a los ojos y podía ver como le gustaba, como la excitaba, moje todos sus dedos y volvió a bajar a mi pecho, a mis pezones, por mi vientre y por mi polla. La acaricio con el pie, frotándola con sus mojados dedos de arriba a abajo,  no quería que se relajase ni un momento. Volvió a ponerla completamente dura y cuando lo consiguió, retiro su pie, avanzó hasta la altura de la almohada y agarrándose al cabezal de la cama empezó a agacharse hasta situar su sexo frente a mí. Empecé a saborear aquel exquisito manjar, completamente depilado, suave, cada vez mas mojado ante el trabajo que yo estaba realizando. Ella movía sus caderas rítmicamente acompasadas al movimiento de mi lengua, su larga melena caía hacia atrás al igual que su cabeza empujada por el arqueo del resto de su cuerpo, sus manos era lo único que la unía al mundo real, aforrándose  fuertemente a su cama, el resto de su cuerpo estaba en éxtasis, en un mundo de placer, espasmos y gemidos. Mis manos se aferraban fuertemente a sus nalgas, apretándolas, masajeándolas escapando por momentos por su espalda, arañándola suavemente para volver a acabar nuevamente donde empezaron.

 

Sus jugos empapaban mi boca y cual dulce manjar los saboreaba, mi lengua recorría todos sus rincones deteniéndose con especial cariño en su clítoris para producir en cuantía largos y hondos gemidos que hacían aumentar el ritmo de sus movimientos.

 

Cuando su excitación llego al limite del clímax se dejo caer sobre mi deslizándose hacia atrás, y juntando nuestras lenguas situó su sexo sobre el mío rodeándolo con los labios de su vagina, mojándolo de arriba a bajo con sus jugos en suaves movimientos, hasta que en uno de ellos, cuando ya la dureza de mi miembro era digna para ser tomado, se coló por su húmedo agujero, arrancando un gemido en ambos de deseo, de placer, sintiéndonos, rozando nuestros sexos. Sus manos agarraron las mías, echándolas hacia atrás, pegando su pubis contra el mío y acelerando su baile sobre mi.

 

Mi excitación estaba al máximo, el tiempo se me agotaba, ella se elevó echándose hacia atrás y apoyando sus manos en mis rodillas empezó a mover su vientre de arriba abajo mientras yo veía como mi polla en máxima tensión entraba y salía cada vez mas rápido embriagada por sus flujos. Los dos estábamos al limite, sus gemidos empezaron a ser mas altos, mas seguidos, al igual que sus movimientos, mientras yo, aguantaba al limite de mis posibilidades.

 

Entonces un largo gemido salio de su interior y agarrándome fuertemente a las sabanas me deje llevar. Dos orgasmos simultáneos tomaron nuestros cuerpos, una mezcla de fluidos mojaba nuestros sexos, mientras nuestras miradas envenenados de pasión se clavaban la una en la otra.

 

Rendida cayo sobre mi, nuestros cuerpos sudados se fundían en un tierno abrazo, nuestros labios de nuevo juntos se agradecían mutuamente el placer ofrecido, mis manos a ambos lados de su cabeza invitaban a mis dedos a deslizarse entre su pelo dándole suaves caricias, suaves masajes, relajando el estado de excitación alcanzado.

 

Separo sus labios de los míos, mirándome, extasiada de placer:

 

-          Hacia tiempo que no tenía algo tan intenso Don.

-          Me alegro que te haya gustado… pero espero que no sea lo único que sabes hacer.

-          ¿Por qué dices eso?

-           Porque la noche es muy larga y esto no ha hecho mas que empezar.

 

Y dejándose caer de nuevo sobre mi volvimos a besarnos.

 

 

Con todo mi cariño para Mos.

                      

                          

Versión 2.0

http://mosita.metroblog.com/no

 

Sumision IV (El Intermedio)

 

La gran JANET BIRKIN, la voz mas sensual que jamas se haya conocido en la historia de la musica.

Sumision III (El encuentro)

 

-          Hola Don, al final llamaste, sinceramente, no sabía si lo ibas a hacer.

-          Yo tampoco, me pudo la curiosidad de conocerte, no soy capaz de tener la posibilidad de quedar contigo y no aprovecharla.

-          Me alegro que lo hayas hecho, yo también tengo ganas de verte, por ordenador es todo muy frío y creo que ni tu ni yo lo somos. ¿Dónde estas?

-          En el chollo, salgo en un rato ¿Y tu?.

-          En casa de una amiga.

-          ¿Quieres quedar hoy?

-          Vale, ¿Para cenar?

-          Ok, por mi perfecto.

-          Tengo una idea, voy a intentar que mi amiga se busque un plan para salir y te invito a cenar aquí.

 

Solo la idea de imaginarme un encuentro a ciegas en un piso, a solas, ella y yo, me aceleraba el corazón, estaba nervioso. No sabia mucho de ella, pocas cosas que me había contado y las historias que ella escribía, tan calientes y llenas de erotismo, no me daba llegado el momento de salir del trabajo, esas dos horas fueron una eternidad. En el medio de la espera me llamó, lo de su amiga lo había solucionado, se iba a ir a cenar fuera con otras amigas, me dio la dirección y me dijo que se iba a preparar para esperarme impaciente. Los minutos seguían cayendo despacio, muy despacio...

 

Finalmente llego la hora, salí del chollo y cogí el coche, me dirigí a la dirección que ella me había indicado. Era de noche y estaba lloviendo, llevaba lloviendo todo el día, cuando llegue aparqué justo delante del edificio, me baje del coche y justo cuando iba a llamar al portal note como mi corazón volvía de nuevo a latir mas aprisa. Retiré la mano y me giré, me quedé en el portal mirando caer la lluvia en la calle, me encendí un cigarrillo y espere, quería que esa sensación de excitación, de curiosidad durase un poco mas, me gustaba, no quería abrir aun el regalo, quería disfrutar de ese momento, pero por otro lado quería también relajarme un poco, no quería llegar a junto de ella y estar como un flan, así que me fume el pitillo con calma mientras escuchaba el ruido de los coches pasar sobre el asfalto mojado.

 

Cuando acabe llame al telefonillo, salió la misma voz dulce y sensual que había escuchado por teléfono, solo su voz había merecido la pena, me abrió y subí. Cuando llegue arriba llame al timbre y la puerta empezó a abrirse, mi mirada que estaba perdida en el suelo empezó a elevarse, ese momento fue eterno, el momento en el que su cuerpo empezó a asomar por detrás de la puerta fue en cámara lenta.

 

Lo primero que vi fueron sus botas negras con un gran tacón de aguja y una cremallera plateada por el lateral que acababa en una doblez por encima de sus rodillas, sus muslos estaban adornados por unas medias negras, finas, con una costura por el lateral que continuaba el dibujo empezado por la cremallera de sus botas. Llevaba un short negro ajustado a la silueta de sus esculpidas caderas que remataba sus largas piernas, un top negro atado por delante dejaba entrever una insinuante lencería también negra que apretaba sus generosos senos formando un espectacular canalillo. Su cuello era largo, sus labios carnosos y sus preciosos ojos marrones rasgados le daban un toque exótico que acababa en una enorme y rizada cabellera negra que caía tras sus hombros hasta su cintura. Era realmente espectacular, me quede sin palabras, no supe que decir, estaba absorto por lo que tenia delante.

 

Nuestras miradas se cruzaron, nos quedamos unos segundos sin decir nada, solo mirándonos.

 

-          Hola Mos.

-          Hola, ¿No tienes pensado pasar?.

 

Me acerque y le di dos besos, me acompañó hasta el salón, una luz tenue y una suave música ambientaba una mesa adornada con dos velas blancas, hacia calor, el frío de la calle y el estado de excitación habían desaparecido por completo, de repente me sentí cómodo, a gusto, me quite la chaqueta, ella me la cogió amablemente y me senté en la mesa. Abrió una botella de vino y echo en mi copa, tenia la boca seca, espere a que ella se echase y ambos bebimos, sin separar nuestras miradas, sin decir nada, en silencio.

 

Durante la cena estuvimos charlando largo y tendido sobre nosotros, sobre nuestras vidas, los dos teníamos la misma situación, casados, con hijos, pero a ambos nos faltaba algo, los dos teníamos el mismo vacío de no sabíamos qué, pero que nos acompañaba a lo largo del tiempo y no conseguíamos llenarlo, algo faltaba en nuestras vidas, ¿seria ese el motivo por el cual estábamos allí? los dos, uno frente a otro, mirándonos, hablando de cosas mientras nuestras cabezas pensaban en otras, intentando saber el motivo que nos había llevado a esa situación, a ese encuentro, a conocernos.

 

El tiempo pasaba y llegamos a los cafés, me notaba algo cansado, había sido un día largo, me había levantado temprano y me notaba los hombros y el cuello algo cargados, incline la cabeza a ambos lados intentando estirar un poco el cuello y liberar un poco esa tensión, ella se dió cuenta.

 

-          ¿Te duele?

-          Un poco, pero no es nada.

-          Si quieres podría darte un masaje.

 

En ese momento levante la mirada que tenia desviada hacia la taza de café y la mire a ella, nos miramos los dos, en silencio, no se lo que se le pasaría en ese momento a ella por su cabeza, pero yo volví a acelerarme, el imaginarme semidesnudo bajo sus preciosas manos, unas manos lisas y tersas con unos dedos finos y largos que terminaban en unas largas y cuidadas uñas, no sabía que decirle pero lo necesitaba de verdad, un buen masaje era la guinda para aquella maravillosa cena.

 

-         ¿Por qué no? - respondí.

-         Vale, espera aquí que enseguida vuelvo.

 

Se levanto de la mesa y salio del salón. No tardo en volver.

 

-          ¿Estas listo?

-          Vamos.

 

                Me ofreció su mano y se la di, me llevo agarrado de ella por el pasillo hasta llegar a una habitación, cuando llegamos observe que había velas encendidas por todos los rincones, un ligero olor a incienso hizo que me embriagara una sensación de paz, de tranquilidad, estaba totalmente relajado y dispuesto a todo lo que pudiese venir a partir de ese momento.

 

                Me gire hacia ella mirándola fijamente a los ojos y empecé a desabrocharme la camisa, botón tras botón, sin apartar mi mirada de la suya, me quite la camisa dejándola caer lentamente por detrás de los hombros hasta terminar en el suelo, entonces ella llevo sus manos al nudo de su top y deshaciéndolo lo abrió quedándose solo con el sujetador puesto.

 

-          No seria justo, ahora estamos en igualdad de condiciones.

 

                Y apoyando su mano en mi pecho me guió hacia atrás hasta que terminé sentado en el borde de la cama, siguió empujando hasta que me tumbó. Su melena caía sobre mi y entre sus rizos podía ver unos ojos llenos de deseo, le gustaba como estaba transcurriendo todo y a mi también.

 

-          Date la vuelta.

 

                Le obedecí, me situé en el medio de la cama y me tumbe boca abajo apoyando mi cabeza sobre mis brazos cruzados, se sentó encima mía a la altura de mis nalgas con una pierna a cada lado, se estiró y cogió un bote que había encima de la mesilla. Note como un calido chorro de aceite caía sobre mi espalda y seguidamente sentí sus manos, esparciéndolo, acariciándome, desde el final de la espalda subiendo lentamente por toda la columna hasta acabar en mis hombros, sabia lo que estaba haciendo, me apretaba los hombros en suaves círculos y volvía a bajar muy despacio por los costados. El tiempo se paró, disfruté de aquel masaje como nunca antes había disfrutado de ningún otro, estaba en otro mundo, alejado de la realidad, de los problemas, de mi vida, en ese momento era feliz.

 

                Durante unos instantes separo sus manos de mi, fueron dos segundos, no sentía sus caricias, se había echado hacia atrás. Fue entonces cuando levante la cabeza, la giré y vi como ponía junto a mi, sobre la almohada, el sujetador que hasta ese momento había cubierto sus senos, me gire por completo quedándome boca arriba, bajo su cuerpo, bajo su mirada, bajo sus manos, estaba completamente rendido a ella, agacho lentamente su cabeza y nos besamos...

Sumision II (Conociendo a Mos)

 

 

   

...le gustaba que la tratase así, era la única persona con la que practicaba ese tipo  de sexo, nunca lo había probado hasta que un día ella me dijo que le pegara, empecé por darle unos azotes en el culo y poco a poco fuimos probando mas cosas, cuanto mas hacíamos mas disfrutaba ella, nunca decía no a nada.

 

                A mi me excitaba mucho el verla disfrutar de esa manera, mi polla estaba dura como una piedra, mojada por su saliva, embriagada por los movimientos de su boca, de su lengua, tenia que saborearla y disfrutarla bien porque era lo único que iba a tener, la sensación de mi miembro en su boca, en su lengua, entre sus dientes, el resto no era para ella.

 

                De repente empezó a gemir más fuerte, estaba a punto de llegar al clímax. Agarré el aro que colgaba de su vagina junto a una de las bolas y tire, poco a poco, para quitarle aquel juguetito con el que estaba disfrutando, cuando salió del todo sus gemidos aumentaron, le di un azote fuerte en su precioso trasero, se iba a correr, la cogí con las dos manos por el pelo y empecé a follarle la boca mientras ella daba sus ultimas caricias a su empapado sexo, la metí hasta ya no poder mas, sus ojos dejaban entrever lágrimas de placer mientras por sus carrillos corría un intenso río de saliva, la saque, le di una bofetada mientras tiraba fuerte de su pelo y seguidamente con la otra mano la agarre por el cuello, cortando levemente la entrada de aire en sus pulmones. Era lo que le hacia falta, se corrió como nunca había visto, un pequeño charco en el suelo y el brillo húmedo de sus muslos indicaba que le había gustado, que me había superado, que le había dado justo lo que ella quería.

               

                Mientras me guardaba mi miembro y me abrochaba los pantalones podía verla allí, sentada en el suelo con las piernas abiertas y la espalda apoyada en la pared, exhausta, el rimel de sus ojos corría por sus mejillas, el carmín de sus labios emborronaba todo el entorno de su boca y su preciosa melena siempre recogida en una coleta colgaba ahora despeinada sobre sus hombros, con el tanga a medio bajar a la altura de sus pantorrillas, los muslos mojados y la mirada perdida, perdida en una sensación de éxtasis que yo le había dado.

 

-          Coge tu puto juguete y arréglate anda, das asco ahí tirada.

 

Me miro y sonrió, me agache junto a ella y sujetándole la barbilla le erguí la cabeza, le sonreí y la besé dulcemente. El juego se había acabado.

 

Me levante, me di la vuelta y salí del baño. Mi polla aun estaba a tono, estaba cachondísimo, así que decidí llamar a alguien que me bajase este subidón cuando saliese del trabajo. Durante un momento dude a quien llamar, pero tenia un teléfono, un teléfono al que nunca había llamado, ella me lo había dado por un mensaje en el ordenador y quería que la llamase, había leído mis relatos y quería ser participe de uno de ellos, no sabia como era, no conocia su voz, no sabia su nombre, solo sabia su nick, así que lo busque en el telefono y la llame.

 

-          ¿Si?

 

Una voz dulce y joven sonó al otro lado, mi corazón empezó a palpitar rápidamente, a estas alturas no me iba a asustar de nada, pero la situación ante lo desconocido me aceleraba.

 

-          Hola Mos, soy Don. 

 

Continuara???...

 

 

RECOMENDACIÓN DE LA SEMANA:

http://mosita.metroblog.com/el_amante_de_mi_sueno

 

Page: 12 3

Donatien

Ya sois

www.servicont.com

Para ellos

Para ellas

Tú Decides

¿Que relatos te gustan más?

¿Quieres ser avisado de proximas publicaciones?

Buscar en este Blog

Gracias por visitar mi Blog

Gracias por visitar mi Blog